miércoles, 30 de octubre de 2013

I FEMINARIO: Caminando hacia la Igualdad, sin nosotras No



El camino hacia la igualdad no se puede hacer desde una sola posición pues sería excluyente.
La  mitad es incompleta, las cuestiones comunes solo se pueden abordar desde la participación común.
Para llegar al fin común hay que llevar la misma dirección.

Aún cuando se va en direcciones diferentes no se para el movimiento, ambas partes trabajan pero no fructifica. No se avanza¨. Por Mayte Gómez Casaño . Diseño y grafismo (Cartel y Díptico).


Agradecimientos desde el corazón a:


ICI (Instituto Canario de Igualdad), especialmente a su directora, Elena Mañez, por su apuesta para que en esta pequeña y mágica isla, Lanzarote, se celebre este primer feminario.

Ana de Miguel,  Filósofa, Profesora Titular Universidad Rey Juan Carlos I  , Directora del curso¨Historia de la Teoría Feminista¨en el Instituto de Investigaciones Feministas de la Universidad Complutense de Madrid.

Arturo Valdéz Trapote, Magistrado Titular del juzgado de Instrucción nº1 de Arrecife.

Saray Rodríguez Suárez, Abogada, Asesora Jurídica de Tiemar.

Lola Delgado Rodríguez, Agente de Igualdad, Trabajadora Social de Tiemar.

Virginia García Ballester, Psicóloga, Asesora Psicológica de Tiemar.

Mayte Gómez Casaño, diseñadora gráfica y alma del cartel y díptico que tan bien plasman el trabajo a desarrollar.

A todas las compañeras y los compañeros que desde el anonimato han aportado y apostado porque sea una realidad.

QUEDAN VDS. INVITADAS E INVITADOS.

Vicenta Monge
Presidenta de TIEMAR
www.tiemar.org

Nota: Soliciten el Certificado de Asistencia (en caso de necesitarlo).

Apostando por el Medio Ambiente.





domingo, 13 de octubre de 2013

Movimiento de mujeres en la historia. Por Lola Delgado Rodríguez. Vocal de Tiemar. Trabajadora Social.

Movimiento de mujeres en la historia

Participación en la mesa política de igualdad, del PSOE

Buenas tardes quisiera agradecer al partido socialista la invitación que nos hace  a la Asociación de mujeres rurales Tiemar, para formar parte de esta mesa. Al igual agradecer a Tiemar que hayan confiado en mi, para que las represente.
Mi propósito en esta mesa va a ser visibilizar el recorrido histórico de las asociaciones de mujeres feministas. Ya que podemos hablar de feminismo siempre que las mujeres a nivel individual o colectivo se han quejado y movilizado para intentar cambiar las situaciones amargas y desiguales donde las ha posicionado el patriarcado.
La historia general se ha escrito en masculino, las mujeres siempre hemos estado, pero apenas se ha hablado de nuestra trayectoria. Excepto en casos y circunstancias extraordinarias. Pero es importante visibilizar nuestra participación en ella. Quien no sabe de dónde viene no puede saber quien es ni a dónde va…
Las mujeres hemos tenido que luchar y mucho, para obtener los mismos derechos que los hombres, no se nos ha regalado nada, muchas mujeres han perdido la vida para que ahora las que estamos aquí gocemos de diferentes derechos y libertades.
Para no retrotraernos demasiado en el tiempo, voy a pasar de puntillas por la historia, pero resaltaré  tres momentos que consideramos decisivos.

1ro- Revolución francesa. Época de grandes cambios sociales, donde los movimientos de mujeres son significativos, ejemplo de ello,  las más de 6000  mujeres que fueron a Versalles a detener al rey.  Crearon sus clubes de mujeres y sus propios cuadernos de quejas. Aunque  pronto  se dieron cuenta que la República no estaba dispuesta a reconocerles otra función que la de madres y esposas.

Las mujeres participaron activamente, y sin embargo quedaron excluidas de la obtención de derechos sociales y civiles. Olympia de Gouge,  decía a los revolucionarios, “se os llena la boca hablando de igualdad universal y sin embargo dejáis fuera a las mujeres”. Escribe “la declaración de derechos  de la mujer y la ciudadana.” Fue guillotinada.

2do- Con la Revolución industrial y el capitalismo, la situación de las mujeres no mejora, las proletarias quedan totalmente al margen de la riqueza de la industria, con sueldos y condiciones de trabajo miserables, en contraposiciónlas mujeres burguesas quedaron enclaustradas en el  hogar, eran la  propiedad legal de sus maridos,   marginadas de la educación y si no contraían matrimonio, quedaban relegadas a la pobreza. Con esta situación  nace  el movimiento sufragista, las mujeres comenzaron a organizarse en torno a la reivindicación del derecho al sufragio, liderado por Josephine Butler.
Las sufragistas luchaban por la igualdad en todos los terrenos. Consideraban que, una vez conseguido el voto y el acceso al parlamento, podrían comenzar a cambiar el resto de las leyes e instituciones. Pero nuevamente quedaron excluidas.

La socialista  Flora Tristán, en su obra Unión obrera (1843) dedica un capítulo a exponer la situación de las mujeres. Tristán mantiene que "todas las desgracias del mundo provienen del olvido y el desprecio que hasta hoy se ha hecho de los derechos naturales e imprescriptibles del ser mujer"[1].
Las mujeres socialistas se organizarán dentro de sus propios partidos; se reunían para discutir sus problemas específicos y crearon, organizaciones femeninas a pesar de que la ley les prohibía afiliarse a partidos.

3ro- SXX destacamos el feminismo radical, las radicales localizaron el origen de la dominación patriarcal, situaciones de la vida que hasta entonces se consideraban "privadas". La violencia de género, la falta de placer sexual, como terminaban siendo las secretarias particulares de sus compañeros de partido, son las encargadas de traer el café por ejemplo. La escritora feminista Kate Millet  lo sintetiza en un slogan “lo personal es político”.  Todo lo que era opresión de las mujeres se traducía en beneficio para los varones.
Los grupos de autoconciencia fueron de las contribuciones más significativas del movimiento feminista radical. Consistía en que cada mujer del grupo explicase las formas en que experimentaba y sentía su opresión. El propósito de estos grupos era "despertar la conciencia de  las mujeres  sobre su dominación" y poner las bases para su transformación.
El activismo de los grupos radicales fue,  esplendido.  Llamativas y multitudinarias fueron las manifestaciones y marchas de mujeres, pero aún más, eran los lúcidos actos de protesta y sabotaje que ponían en evidencia el carácter de objeto y mercancía de la mujer en el patriarcado. Ejemplos de ello fueron la quema pública de sujetadores y corsés, el sabotaje de comisiones de expertos sobre el aborto formada por “catorce varones y una mujer (monja)”. Ejemplo ahora que Gallardón va a continuar limitando nuestros derechos[2].  

Al igual, otras actividades  de consecuencias extraordinarias  para las mujeres, fueron la creación de centros alternativos de ayuda y autoayuda. Las feministas crearon espacios de mujeres para estudiar y organizarse, sino que desarrollaron una salud y una ginecología no patriarcales, animando a las mujeres a conocer su propio cuerpo. También se fundaron guarderías, centros para mujeres maltratadas, centros de defensa personal y un largo etcétera.

Ya en la actualidad recordar que la Asociación rural de mujeres Tiemar, nace en Playa Honda la primavera de 2003. Desde entonces, no ha dejado de trabajar día a día, mes a mes, durante 10 años, para conseguir una atención integral para las mujeres. En unas ocasiones con apoyos en otras, como es el momento actual, sin apoyo institucional pero si, con el de nuestro voluntariado.
La atención institucional a las mujeres que están en situación de necesidad o de violencia, no es suficiente, sencillamente no la puede cubrir. En consecuencia un gran número de mujeres quedan relegadas a su suerte.
El trabajo que realizamos las asociaciones de mujeres es de vital importancia para aquellas mujeres que han quedado excluidas del sistema por cuestiones de listas, horarios, o recursos económicos y humanos.
Es obligación de los poderes públicos promover la existencia y la continuidad de las asociaciones de mujeres, ya que la labor que desempeñamos es de vital importancia. Lo hemos podido comprobar con nuestro recorrido histórico. Todos los derechos que hemos alcanzado,  han sido fruto de la lucha de las organizaciones de mujeres, incluso en muchas ocasiones llegamos al extremo de salvar vidas.
En conclusión, las asociaciones de mujeres contribuimos a la transformación del mundo, definiendo y redefiniendo la realidad de todas las mujeres y actuando sobre ella, gracias a las redes que creamos. Asimismo  interactuamos con  otros grupos sociales. Por que las mujeres siempre apoyamos otras causas, aunque no siempre dichas causas apoyen la causa de la mujer. Renovamos nuestro compromiso y sepan ustedes que la Asociación Rural de Mujeres Tiemar está a su entera disposición. 
Para terminar tenemos que tener claro que la revolución será feminista o no será.
Muchas gracias.

Intervención Hacer 2015 por Saray Rodrñiguez Suárez . Secretaria de Tiemar. Concejala Ayto. Tías (PSOE).



Intervención Hacer 2015



Buenas tardes y muchas gracias a gente como ustedes por querer compartir este rato del viernes hablando de igualdad.
Por supuesto, agradecer al PARTIDO SOCIALISTA el hecho de que haya dedicado tiempo y esfuerzos en organizar esta conferencia política y me haya invitado.
Aunque de manera protocolaria siempre se empieza por los agradecimientos me gustaría ir más allá, y que este agradecimiento roce incluso lo personal porque no es fácil tomarse el atrevimiento de participar en una conferencia como ésta y tomarse el atrevimiento de decir “pues yo también”.
Cuando mi compañera Eva de Anta me comunicó que contaba con mi participación para el trabajo previo en la Mesa de Igualdad no lo dudé, desde un primer momento me tuvo a su disposición. Cosa bien distinta fue cuando me propuso participar en la Conferencia.
Debo confesar que mi primera respuesta fue NO. La segunda también.
Es por esto que mi agradecimiento no solo es protocolario sino también personal e incluso el MOTIVO DE MI DISCURSO.
Si no es por Vicenta Monge, Presidenta de la Asociación Tiemar, a la cual debo disculpar porque su ausencia hoy es involuntaria por motivos personales y compañeras de partido como Eva de Anta, Ana Curbelo y Alicia Martín, no hubiera reunido el valor suficiente para estar hoy en esta Conferencia.
Gracias compañeras por hacerme saber que tengo vuestra total y absoluta confianza para representar a las mujeres socialistas y sobre todo, feministas sin ningún tipo de pudor ni complejos les estaré eternamente agradecida por la magnífica muestra de SORORIDAD que habéis hecho conmigo y el sentimiento de orgullo que me habéis transmitido, es totalmente recíproco.
La Sororidad entre mujeres, que no Solidaridad, es básica y fundamental para la igualdad. Cuando se habla de SORORIDAD, término no reconocido por la Real Academia de la Lengua Española (RAE); lo cual no es de extrañar porque, si tenemos en cuenta la composición de su pleno por 37 hombres y 3 mujeres y que ha manifestado públicamente que con el lenguaje no sexista “no se podría hablar”, aspecto básico y fundamental para visibilizar a la mujer, es lógico que no hayan introducido aún este término y otros tantos como hembrismo, antónimo de machismo y que ayudarían a limpiar de connotaciones negativas al término FEMINISMO. En cambio, la RAE no ha tenido ningún tipo de reparo al incluir recientemente términos como canalillo o culamen, dirigidos principalmente a describir físicamente a una mujer desde un punto de vista sexista y cosificado.
Si decimos SORORIDAD estamos hablando de cualquier acción que implica hermandad, reconocimiento y apoyo entre mujeres.
Mis compañeras en un maravilloso acto de hermandad, reconocieron mi valía. Sin duda una muestra de apoyo entre mujeres, de la cual soy protagonista y beneficiada. La SORORIDAD da resultados y nos puede ayudar a que la igualdad sea efectiva y real gracias al empoderamiento de la mujer apoyada siempre por otras mujeres.
Es curioso que el movimiento feminista cree términos como el de SORORIDAD que demuestran e impulsan la fraternidad femenina para construir lazos de amistad y complicidad para trabajar por el feminismo pero en cambio, todavía hoy se insiste en mostrar una imagen de las mujeres como un colectivo incapaz de trabajar y convivir, calificando las relaciones entre mujeres como un tormento de continuas tiranteces y muy relacionado con el dicho "Mujeres juntas, ni difuntas".
De nuevo compañeras gracias por hacer gala de la sororidad, son pequeños pasos que contribuyen al avance social desde el feminismo.
Esta Conferencia se ha organizado para hablar de Igualdad, recalcar su importancia para el futuro y no olvidar que la consecución de la misma atañe a la mitad de la población global. Lamentablemente, se está extendiendo el término IGUALISTA por quienes se dicen luchar por conseguir la igualdad efectiva entre hombres y mujeres.
La evolución de la demonización del término FEMINISTA ha pasado de un “yo no soy feminista pero tampoco machista” a “yo no soy feminista soy igualista”.
Siempre que surgía el debate entre quienes se niegan a utilizar el término feminista en pro del igualista me condenaba. Si FEMINISMO es elconjunto de ideologías y movimientos políticos, culturales yeconómicos que tienen como objetivo la igualdad real y efectiva dederechos entre mujeres y hombres ¿Por qué se niegan a utilizar el término e inventan uno nuevo? ¿Ignorancia, mala fe, influencias de la sociedad patriarcal?
En cualquier caso y gracias a un artículo sobre FEMEN de Montserrat Barderi cambié por completo de parecer. En este artículo Montserrat explica que FEMEN es un movimiento en femenino (se niegan llamarse a sí mismas feministas) cuyas acciones de protesta consisten en hacer topless y pintarse eslóganes en el cuerpo, cosa que las ha hecho famosas en todo el mundo). Según una de sus fundadoras, Alexandra Shevchenko este movimiento reivindica una mujer “femenina”, con tacones y minifalda, en vez de una mujer “masculina” y resentida, imagen tópica de la feminista.
Según Montserrat es evidente que el patriarcado ha hecho un buen trabajo si aún hay mujeres que asocian feminismo con marimachos amargadas que matarían a los hombres y que se dejan crecer barbas. Para ella, no hay un solo tipo de mujer, tampoco existe un único feminismo, se trata de un movimiento fuerte, vivo, dinámico y necesario. Debatimos, discutimos y esto es parte de nuestra fuerza y no de nuestra debilidad. Opinión que comparto en todos sus aspectos.
Acaba Montserrat esperando que llegue el día en que desde FEMEN se abra el debate y descubrirán que la representación social del cuerpo de la mujer no es tan ingenua ni gratuita. Que no solo de la mirada y el placer masculino vive el cuerpo femenino, criticaran la forma en que los medios los representen… celebrando que existan, que empiecen, que trabajen en pro de la igualdad y agradeciendo a Femen sus protestas en contra de la ejecución de una mujer por adulterio en Irán, contra el turismo sexual, a favor de los derechos, de la igualdad y la justicia.
Me sumo a la bienvenida de Monsterrat a Femen y también le doy la bienvenida a los y las igualistas que luchan por la igualdad, por crear una sociedad más libre y justa. Por mi parte, yo me seguiré declarando orgullosa y necesaria feminista.








viernes, 13 de septiembre de 2013

Mujeres cuidadoras: Marcela Lagarde

Cuidar es en el momento actual, el verbo más necesario frente al neoliberalismo patriarcal y la globalización inequitativa. Y, sin embargo, las sociedades actuales, como muchas del pasado, fragmentan el cuidado y lo asignan como condición natural a partir de las organizaciones sociales: la de género, la de clase, la étnica, la nacional y la regional-local.
Así, son las mujeres quienes cuidan vitalmente a los otros (hombres, familias, hijas e hijos, parientes, comunidades, escolares, pacientes, personas enfermas y con necesidades especiales, al electorado, al medio ambiente y a diversos sujetos políticos y sus causas). Cuidan su desarrollo, su progreso, su bienestar, su vida y su muerte. De forma similar, mujeres y hombres campesinos cuidan la producción y la tierra y las y los obreros la producción y la industria, la burguesía cuida sus empresas y sus ganancias, el libre mercado y hasta la democracia exportada a países ignorantes.
La condición de cuidadoras gratifica a las mujeres afectiva y simbólicamente en un mundo gobernado por el dinero y la valoración económica del trabajo y por el poder político. Dinero, valor y poder son conculcados a las cuidadoras. Los poderes del cuidado, conceptualizados en conjunto como maternazgo, por estar asociados a la maternidad, no sirven a las mujeres para su desarrollo individual y moderno y tampoco pueden ser trasladados del ámbito familiar  y doméstico al ámbito del poder político institucional.
La fórmula enajenante asocia a las mujeres cuidadoras otra clave política: el descuido para lograr el cuido. Es decir, el uso del tiempo principal de las mujeres, de sus mejores energías vitales, sean afectivas, eróticas, intelectuales o espirituales, y la inversión de sus bienes y recursos, cuyos principales destinatarios son los otros. Por eso, las mujeres desarrollamos una subjetividad alerta a las necesidades de los otros, de ahí la famosa solidaridad femenina y la abnegación relativa de las mujeres. Para completar el cuadro enajenante, la organización genérica hace que las mujeres estén políticamente subsumidas y subordinadas a los otros, y jerárquicamente en posición de inferioridad en relación a la supremacía de los otros sobre ellas.
Las transformaciones del siglo XX reforzaron para millones de mujeres en el mundo un sincretismo de género: cuidar a los otros a la manera tradicional y, a la vez, lograr su desarrollo individual  para formar parte del mundo moderno, a través del éxito y la competencia. El resultado son millones de mujeres tradicionales-modernas a la vez. Mujeres Atrapadas en una relación inequitativa entre cuidar y desarrollarse.
La cultura patriarcal que construye el sincretismo de género fomenta en las mujeres la satisfacción del deber de cuidar, convertido en deber ser ahistórico natural de las mujeres y, por tanto, deseo propio y, al mismo tiempo, la necesidad social y económica de participar en procesos educativos, laborales y políticos para sobrevivir en la sociedad patriarcal del capitalismo salvaje.
Así, el deseo de las mujeres es contradictorio: lo configura tal sincretismo.
Los hombres contemporáneos no han cambiado lo suficiente como para modificar ni su relación con las mujeres, ni su posicionamiento en los espacios domésticos, laborales e institucionales. No consideran valioso cuidar porque, de acuerdo con el modelo predominante, significa descuidarse: Usar su tiempo en la relación cuerpo a cuerpo, subjetividad a subjetividad con  los otros. Dejar sus intereses, usar sus recursos subjetivos y bienes y dinero, en los otros y, no aceptan sobretodo dos cosas: dejar de ser el centro de su vida, ceder ese espacio a los otros y colocarse en posición subordinada frente a los otros. Todo ello porque en la organización social hegemónica cuidar es ser inferior.
Algunas tendencias minoritarias se abren paso pero incluso hombres que se pronuncian por relaciones equitativas están más dispuestos a ser amables con las mujeres o sumarse al algunas de las causas políticas del feminismo, que a hacer política feminista.
El  cuidado  pues  está  en  el  centro  de  las  contradicciones  de  género  entre  mujeres  y hombres y, en la sociedad en la organización antagónica entre sus espacios. El cuidado como deber de género es uno de los mayores obstáculos en el camino a la igualdad por su inequidad. De ahí que, si queremos enfrentar el capitalismo salvaje y su patriarcalismo global, debemos romper con la naturalidad del cuidado por género, etnia, clase, nación o posición relativa en la globalización.
El feminismo del siglo XX ha realizado la crítica del modelo “superwoman” y ha denunciado la explotación de las mujeres  a través del trabajo invisible y de la desvalorización de muchas de sus actividades, incluso del trabajo asalariado, de la relativa exclusión de la política y de la ampliación de una cultura misógina simbólica e imaginaria. Ha logrado llevar a la agenda de las necesidades sociales, la violencia contra las mujeres y ha realizado pequeñas modificaciones jurídicas y legislativas en el
Estado. Algunas corrientes contemporáneas  ya no reiteran la desigualdad ni la violencia de género y, en cambio acuerdan con la igualdad entre mujeres y hombres y por un mundo equitativo.
Sin embargo, nos queda por desmontar el deber ser, el deber ser cuidadoras de las mujeres, la doble jornada y la doble vida resultante. Y eso significa realizar cambios profundas en la organización socioeconómica: en la división del trabajo, en la división de los espacios, en el monopolio masculino del dinero, los bienes económicos, y en la organización de la economía, de la sociedad y del Estado. El panorama se vuelve complejo si se traslada el análisis con perspectiva de género a las relaciones entre clases sociales y entre países, por ejemplo entre países del norte y del sur, entre los 21 y los otros, etcétera.
Se requieren a la vez, cambios profundos en las mentalidades. Es extraordinario observar cómo la mayoría  de las mujeres, aún las escolarizadas y modernas, las políticas y participativas, las mujeres que generan ingresos o tienen poderes sociales diversos, aceptan como un destino,  con sus modalidades, la  superwomen– empresarial, indígena, migrante, trabajadora, obrera-.
Con esa subjetividad de las mujeres subordinada a la organización social, a las instituciones como la familia, la iglesia y el Estado, y a los hombres, no estaremos en condiciones de desmontar la estructura  sincrética de la condición de la mujer, imprescindible para eliminar las causas de la enajenación cuidadora y dar paso a las gratificaciones  posibles del cuidado.
La vía imaginada por las feministas y las socialistas utópicas desde el siglo XIX y puesta  en  marcha  parcialmente  en  algunas sociedades tanto capitalistas como socialistas y tanto en países del primer y del tercer mundo, ha sido la socialización de los cuidados, conceptualizada como la socialización del trabajo doméstico y de la transformación de algunas actividades domésticas, familiares y privadas en públicas.
Haberlo hecho ha significado mejoría para la vida de las mujeres, liberación de tiempo para el desarrollo personal, la formación, el arte,  el amor y las pasiones, la amistad, la política, el ocio, la diversión, el deporte y el autocuidado, incluso, una mejoría en la calidad de vida y en la autoestima. Es evidente el desarrollo social, cultural y político de las sociedades que así se han estructurado.
Una de las mayores pérdidas de las mujeres de los países que antes fueron socialistas y se han convertido de manera drástica al capitalismo en tiempos neoliberales ha sido la de el sustento social que significaba el Estado social para sus vidas. En la actualidad han vuelto a ser su responsabilidad un conjunto de actividades que la transformación socioeconómica ha tornado domésticas, privadas y femeninas. Y lo mismo está sucediendo aún en países capitalistas de alto y medio desarrollo en los cuales se ha adelgazado al Estado de una manera violatoria de los derechos sociales construidos con muchos esfuerzos en gran medida por los movimientos socialistas, obrero y feminista.
La alternativa feminista contemporánea que se abre paso en gran parte del mundo en el siglo XXI tiene sus ojos puestos en la crítica política de la globalización dominada por el neoliberalismo patriarcal de base capitalista depredadora. La opción que busca avanzar en el desarrollo de un nuevo paradigma histórico cuya base sea un tejido social y un modelo económico que sustente el bienestar de las mayorías, hoy excluidas, marginadas, expropiadas,  explotadas y violentadas.
Pensamos que sólo una alternativa de este tipo  será benéfica para la mayoría de las mujeres, sus otros próximos, sus comunidades y las regiones y los países en que viven.
Estas transformaciones de género están circunscritas e íntimamente ligadas a transformaciones equitativas de clase, étnicas y nacionales, enmarcadas en la construcción de naciones con derecho al desarrollo sustentable y en una globalización solidaria y democrática.
De no articularse las transformaciones de género con estas últimas pueden observarse distorsiones significativas como las que se dan en la actualidad: mujeres dotadas de recursos y derechos de género que son ciudadanas de naciones hegemónicas, militaristas y depredadoras de otras naciones y pueblos donde habitan mujeres con las que se identifican en la construcción de sus derechos y oportunidades.
También hay hombres cuya identidad es la de ser avanzados, democráticos y progresistas que no consideran importante la emancipación de las mujeres. Estados que colocan a las mujeres entre los grupos vulnerables y no las miran como sujetos
políticos. Países en los que, a través de las acciones afirmativas, por ejemplo las cuotas, todavía negociamos el grado de exclusión política de las mujeres, y se consideran democráticos. Mujeres que piensan que ya lograron todas las metas de transformación de género y no se percatan que “el género” es su categoría social y a ella pertenece la mayoría pobre y cuidadora del mundo: las mujeres.
Por eso, la otra dimensión de esta alternativa feminista es el empoderamiento de las mujeres  como producto de la construcción de un nuevo paradigma histórico. El empoderamiento es el conjunto de cambios de las mujeres en pos de la eliminación de las causas de la opresión, tanto en la sociedad como, sobre todo, en sus propias vidas.
Dichos cambios que abarcan desde la subjetividad y la conciencia, hasta el ingreso y la salud, la ciudadanía y los derechos humanos, generan poderes positivos, poderes personales y colectivos. Se trata de poderes vitales que permiten a las mujeres hacer uso de los bienes y recursos de la modernidad indispensables para el desarrollo personal y colectivo de género en el siglo XXI.
Todos esos poderes se originan en el acceso a oportunidades, a recursos y bienes que mejoran la calidad de vida de las mujeres, conducen al despliegue de sus libertades y se acompañan de la solidaridad social con las mujeres. La participación directa de las mujeres en la transformación de su mundo y de sus vidas es fundamental y conduce también a la construcción de un mayor poder político y cultural de las mujeres que crean vías democratizadoras para la convivencia social.
El cuidado, ha dejado de ser para otros y se ha centrado en las mujeres mismas. La sociedad, en un compromiso inédito cuida a las mujeres, es decir, impulsa su desarrollo y  acepta y protege su autonomía y sus libertades vitales. En ellas va incluida la libertad de elecciones vitales, de actividades, dedicación e identidad: Es el fin del cuidado como deber ser, como identidad.
En el siglo XXI ha de cambiar el sentido del cuidado. Hemos afirmado muchas veces que se trata de  maternizar a la sociedad y desmaternizar a las mujeres. Pero ese cambio no significará casi nada si no se apoya en la transformación política más profunda: la eliminación de los poderes de dominio de los hombres sobre las mujeres y de la violencia de género, así como de la subordinación de las mujeres a los hombres y a las instituciones. Es decir, el empoderamiento de las mujeres es un mecanismo de equidad que debe acompañarse con la eliminación de la supremacía de género de los hombres, la construcción de la equidad social y la transformación democrática del Estado con perspectiva de género.
Para la mayor parte de las corrientes feministas contemporáneas la articulación de lo personal con lo social, lo local y lo global conforma la complejidad de nuestro esfuerzo.
La idea fuerza en torno al cuidado es la valoración de la dimensión empática y solidaria del cuidado que no conduce al descuido ni está articulado a la opresión.
De ahí la contribución de las feministas: primero, al visibilizar y valorar el aporte del cuidado de las mujeres al desarrollo y el bienestar de  los otros; segundo, con la propuesta del reparto equitativo del cuidado en la comunidad, en particular entre mujeres y hombres, y entre sociedad y Estado. Y, tercero, la resignificación del contenido del cuidado como el conjunto de actividades y el uso de recursos para lograrque la vida de cada persona, de cada mujer, esté basada en la vigencia de sus derechos humanos. En primer término, el derecho a la vida en primera persona.
Ciudad de México, Septiembre del 2003

http://webs.uvigo.es/pmayobre/textos/marcela_lagarde_y_de_los_rios/mujeres_cuidadoras_entre_la_obligacion_y_la_satisfaccion_lagarde.pdf


domingo, 8 de septiembre de 2013

3ª TERTULIA FEMINISTA LANZAROTE

6 Septiembre 2013, 20:00 horas, Charco de San Ginés. Arrecife


UN ÉXITO, Y, UN GUSTAZO. 
COMPARTIENDO CON MUJERES EMPODERADAS
SORORIDAD, ILUSIÓN, AVANCES.

Publicado en el grupo de Red de tertulias  Feministas por Lola Delgado
: https://www.facebook.com/groups/476062565810384/515673408515966/?notif_t=group_comment_reply

Buenos días, en primer lugar decir que el primer punto del día fue explicar la controversia que se produjo por esta vía, ninguna recuerda eso NO rotundo que dice Lola se produjo, pero paro no volver a la polémica, SI pueden asistir los hombres. Nadie se pronunció en contra, aunque tengo que decir y para cerrar este tema que de todas las convocatorias llevadas a cabo Cenicientas Feministas ningún hombre ha pedido participar, si ese hubiera sido el caso, no habría tenido problema, estoy segura.
Ayer empezamos de nuevo, ha habido bajas, Andrea marchó para Madrid. También altas, cuatro mujeres se incorporaron. Todas con buenas intenciones y ganas de trabajar. La tertulia continúa siendo el primer viernes de cada mes. Tenemos planes de trabajo, propusimos activismo simultaneo, formación, etc. Estamos muy contentas, espero que todo salga bien.

NOS REUNIMOS TODOS LOS PRIMEROS VIERNES DE MES