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viernes, 20 de junio de 2014

TIEMAR con el BANCO DE TIEMPO

TIEMAR con el BANCO DE TIEMPO

En el día de ayer, 19 de junio,  a las 18:30 horas, en el aula anexa a la sede de la Asociación Rural de Mujeres Tiemar, en la plaza Santa Elena, de la localidad de Playa Honda, municipio de San Bartolomé, tuvo lugar la presentación del Banco de Tiempo de Lanzarote.



La organización del mismo, representada por María José Rodríguez y Carlos Espino, se acercó a nuestra sede con el ánimo de informar y aclarar las dudas que pudieran surgir.

Tiemar, que entre uno de sus objetivos está precisamente el renacer de los valores solidarios, altruistas, generosos, participativos, equilibrados y justos, puso a disposición de este colectivo su ¨alma¨ y convocó a la ciudadanía para que se acercaran a compartir este taller tan interesante y valioso en los tiempos que nos toca vivir con esta brutal crisis que azota a nuestro país.

Se comenzó con un ejercicio entre las personas asistentes  con el fin de concienciarlas sobre la valía de todas y todos. Siempre tenemos algo que dar y algo que podemos necesitar.
El tiempo es la moneda de cambio, y, es igualitario, de manera que una hora de  acompañamiento a un hospital es igual de valioso que una hora para el arreglo de un muro, o la impartición de un masaje, o las lecciones de español, o el cuidado de unos niños o niñas, o el paseo de unos perros…
Se trata de crear redes de encuentro entre personas a través del intercambio de servicios, y de recuperar el trueque como valor solidario y sostenible: ¨cada una ofrece lo que posee y recibe lo que necesita¨.
Esta plataforma funciona a través de internet, por lo que surgen muchas dudas en este encuentro, como la fiabilidad, la confianza, la durabilidad, la garantía, el acceso a internet, la capacidad de comprensión de la página web ya que todo se realiza a través del mundo virtual.
Pues bien, precisamente por todas estas dudas, existen dentro de este colectivo unas personas encargadas de aceptar e introducir a nuevos miembros y miembras, que deben presentar el DNI y una fotocopia además de rellenar la ficha de inscripción, y es aquí donde Tiemar que apuesta por modelos de economía alternativos entra a formar parte de esta labor, de manera que en nuestro municipio, será la asociación Tiemar quien como colaboradora realice nuevas inscripciones y ayude a todas aquellas personas en el manejo de la página web.



www.tiemar.org




Lanzarote a 20 junio de 2014.

domingo, 1 de junio de 2014

La memoria también es un derecho. Las invisibles constituyentes y el derecho a recordar.

La memoria también es un derecho. Las invisibles constituyentes y el derecho a recordar

“Yo no podía ser testigo de la historia, sino protagonista de ella”

Asunción Cruañes


La maduración de las sociedades democráticas sólo puede darse a través de un permanente proceso de ampliación de derechos. Se sabe, ahora quizá más que nunca, que es un camino lleno de altibajos y reveses. Y se sabe también que en ese proceso la iniciativa corresponde a unas sociedades civiles vivas y organizadas que desarrollan una cultura cívica cada vez más exigente en cuanto al ámbito de aplicación de esos derechos. La salud, la educación, la privacidad, la seguridad jurídica, no fueron siempre derechos universales ni siquiera sobre el papel.  Ciudadanos y ciudadanas en acción los acuñaron y luego los extendieron a capas cada vez más amplias de la población. Y aún procuran que no se les escamoteen en cada crisis.

Lo mismo ocurre con una clase de “nuevos derechos” como la identidad sexual, la calidad ambiental o la memoria histórica. Derechos que han pasado de reivindicación más o menos aislada a convencimiento cada vez más general. En el año 2008, a pocos meses de la aprobación de la Ley de Memoria Histórica, el CIS preguntó a los españoles si les parecía bien esa Ley y si era una medida necesaria y suficiente. La respuesta puede sorprender cuando llevamos tanto tiempo oyendo a la derecha argüir que esa no es una demanda social:  conocida por un 62%, más de la mitad tenían una buena o muy buena opinión de ella, frente a un 15% que la veía mal o muy mal. La cosa pintaba distinto cuando se preguntaba si debían investigarse las violaciones de los derechos humanos durante la guerra civil (si: 38,9%, no: 44,8%) y durante el franquismo (No: 42,2%; sí: 40,8%).
1.manif
El franquismo ocultó sus crímenes y la democracia no ha hecho mucho por desvelarlos, desatendiendo así a las víctimas.Aunque el derecho de éstas a saber encaja como un guante en el que la sociedad tiene a la memoria, aún pesa el velo de silencio. La resistencia del sistema judicial y del político tiene su correlato en ese 42% de españoles que no quería investigar las violaciones de derechos durante el franquismo. Aunque ese porcentaje puede haber mejorado desde entonces, parece que esta sección de la memoria que podríamos llamar del “reproche”, no tiene aún suficientes partidarios.
Si se entiende bien la dificultad intrínseca de reconstruir ésta, no se entiende tanto que el velo también envuelva la “otra” memoria, la que no contiene reproches sino actos meritorios. La memoria de la transición sigue aún aquejada de varios sesgos omnipresentes: por un lado el relato “consensual” que los medios –no los historiadores- han canonizado tiende a borrar el rastro de lo conflictual. Así, se han difuminado las tensiones, atentados, abusos represivos, ruidos de sables y presiones ilícitas que rodearon todo el proceso. Por otro lado, la hegemonía de aquel proceso transitorio, que nunca perdieron las clases dominantes del franquismo, ha determinado también la difuminación deliberada de todo protagonismo social: ni el movimiento obrero que levantó huelgas generales cuando estaban prohibidas; ni los movimientos vecinales que deslegitimaron el urbanismo salvaje del franquismo y se unieron a la marcha democrática; ni la agitación universitaria que desde el 56 cambió la mentalidad de las clases medias; ni las protestas “profesionales” de abogados, artistas, economistas o funcionarios. Tampoco los partidos comprometidos en la lucha democrática, los de izquierda y especialmente los comunistas, salen en la foto. El mérito se ha reservado exclusivamente a las elites y los personajes que convienen al relato oficial: Suárez, el rey, la Iglesia y las Fuerzas Armadas.
2. ellos
Pero, si bien se mira, ese oscurecimiento de una parte de la realidad palidece ante otro de dimensiones numéricas aún mayores: la invisibilización sistemática de la mitad femenina de todos aquellos protagonismos ocultos en la marcha hacia la democracia.Para ellas la invisibilidad era doble. La aportación de las mujeres en los movimientos democráticos y en el feminismo no sólo no se ha contado, es que tampoco se ha colado en el “recuerdo” de la transición. Las mujeres y sus organizaciones llegaron a estar en el núcleo mismo de la tan glorificada transición, pero cuando el CIS pregunta por el recuerdo de los protagonistas, no aparecen junto a Suárez , el Rey, la prensa o los partidos democráticos. Y sin embargo, allí estaban.
3.constituyentes
Esa es la doble injusticia que ha querido reparar Oliva Acosta al acercarnos el rostro y la palabra de estas mujeres que nadie recuerda aunque fueron“madres de la Constitución”. La película LAS CONSTITUYENTES se inspiró en un libro-homenaje a las primeras diputadas y senadoras de nuestra democracia que encargó la vicepresidentaFernández de la Vega a la Red de Mujeres Constitucionalistas y dirigió la profesora Julia Sevilla. Producida por Olivavá Producciones y Canal Sur Televisión, se estrenó en 2012 y acaba de salir en DVD. La película documental de Oliva Acosta lleva la investigación sobre aquellas notables mujeres hasta un plano de proximidad y reivindicación que vuelve el relato emocionante.
Las 27 mujeres (6 senadoras y 21 diputadas) que integraron las Cortes Constituyentes de 1977. Dolores Ibarruri, Carlota Bustelo, Asunción Cruañes, Dolors Calvet, Ana María Ruiz Tagle, Soledad Becerril, Belén Landáburu, María Izquierdo y tantas más. Alternando encuentros particulares con cada una de ellas (las que aún vivían durante el rodaje) con una conversación colectiva en el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso que reúne a varias de ellas con las actuales representantes de la soberanía popular. Setenta minutos intensos de visibilidad –palabra talismán para el feminismo- que revelan la magnitud de lo que se nos había ocultado. Un documento imprescindible para quien quiera reconstruir la imagen completa de aquella gesta colectiva de la transición que no es un cuento de príncipes que liberan princesas, como se nos hizo ver, sino una obra compleja e incompleta de ciudadanas y ciudadanos en busca de sus derechos.
Más allá de la precisa textualidad de las leyes, hay derechos que no están aún escritos ni reconocidos en la Declaración de la ONU, pero se han ido abriendo paso como derechos morales por la persistencia de unos pocos y por la fuerza de sus razones. El derecho a la memoria de lo que se ha sufrido y de lo que se ha luchado. El derecho a la visibilidadde lo que cada uno y cada una aporta en el espacio público. Porque es requisito para el aprendizaje de la ciudadanía, es decir, de esa condición que habilita para ser “no testigo, sino protagonista de la historia” y porque “sin ellas, sin las mujeres, no es democracia”.
4.ellas